Ejercicio físico y cáncer

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Si has superado el duro camino de enfrentarte a un diagnóstico de cáncer y a los tratamientos necesarios para tu recuperación, es muy probable que te preguntes: ¿qué puedo hacer para mantenerme sano y no volver a recaer?

Como ya os adelantaba en una publicación anterior la alimentación y el ejercicio físico son dos pilares fundamentales para el mantenimiento de la salud. Mantener una alimentación adecuada y conseguir un hábito de ejercicio constante, es algo que debería hacer todo el mundo, pero si has padecido cáncer tienes un motivo más para llevar este propósito adelante.

La Sociedad Australiana de Oncología clínica (COSA), dice que el ejercicio físico debería considerarse como parte del tratamiento complementario, para ayudar a contrarrestar los efectos adversos del cáncer y sus tratamientos.

Tu médico es la persona que mejor conoce tu caso y las posibles contraindicaciones que puedes tener para realizar ejercicio físico. Si todo está bien, lo ideal es empezar lo antes posible. Tu fisioterapeuta o un profesional de la actividad física, especializados en pacientes oncológicos, te pueden ayudar con un programa de ejercicio, acorde a tu condición física.

Según la guías de la ACSM (American College of Sports Medicine)1, lo ideal es una combinación de ejercicio aeróbico y de fuerza. El ejercicio puede ser de intensidad Moderada o vigorosa:

La intensidad moderada es aquella que, a pesar de aumentar el ritmo cardiovascular, aun nos permite respirar y hablar sin dificultad mientras lo realizamos. Esto puede ser caminar a paso ligero, pasear en bicicleta, nadar o hacer tareas domésticas.

La intensidad vigorosa es aquella que aumenta más el ritmo cardiaco y podemos sentir como el corazón se acelera, empecemos a sudar o notamos como si nos faltara el aire. Esto lo conseguimos con actividades como correr, montar en bicicleta rápido o en terrenos difíciles, hacer aerobic, zumba o algunos bailes.

Siguiendo con  las recomendaciones de la ACSM, un entrenamiento para pacientes oncológicos podría ser:

  • Ejercicio cardiovascular 3 veces por semana, unos 30 minutos a una intensidad moderada.
  • Ejercicios de fuerza al menos 2 veces por semana: Entre 5 y 9 ejercicios que impliquen grandes grupos musculares como, por ejemplo:
    • Piernas: sentadillas, zancadas o puentes de glúteo.
    • Abdomen: planchas.
    • Brazos y zona pectoral: Ejercicios de empujes como los fondos o tracciones. 

Recuerda,  es bueno y en algunos casos imprescindible, realizar el ejercicio bajo la supervisión de un profesional, este puede hacer una mejor planificación y progresión para que realices ejercicio de forma segura y eficaz.

1.- American College of Sports Medicine. ACSM’s Guidelines for Exercise Testing and Prescription. 10th ed. Philadelphia (PA). Wolters Kluwer. 2018.